Cupcakes “¿Dónde está mi vaca?”

2014-04-21 11.37.44

 

Había que acometer La Lectura del Libro Ilustrado. Ese era el significado de las seis en punto.

Era el mismo libro, todos los días. Las páginas estaban redondeadas y blandas allí donde el joven Sam las había chupeteado, pero para una persona de ese cuarto, se trataba del libro de los libros, la más grande historia jamás contada. Vimes ya no necesitaba leerlo. Se lo sabía de memoria.

Se titulaba ¿Dónde está mi vaca?

El afligido y anónimo narrador había perdido a su vaca. El argumento se reducía a eso, la verdad. La página uno recogía un principio prometedor.

¿Dónde está mi vaca?
¿Es esa mi vaca?
Dice: “¡Bee!”
¡Es una oveja!
¡No es mi vaca!

2014-04-21 11.29.44
2014-04-21 11.30.51

Luego el autor empezaba a entrar en materia

¿Dónde está mi vaca?
¿Es esa mi vaca?
Dice: “¡Hiiin!”
¡Es un caballo!
¡No es mi vaca!

Para entonces, el autor había alcanzado un éxtasis creador y escribía desde las profundidades atormentadas de su alma.

¿Dónde está mi vaca?
¿Es esa mi vaca?
Dice: “¡Gruuuff!”
¡Es un hipopótamo!
¡No es mi vaca!

                                                                                                                             ¡Zas! Terry Pratchett

Hoy quiero unirme a las celebraciones del Día del libro con un post algo diferente. Una historia dentro de otra historia. De acuerdo, ¿Dónde está mi vaca? No es un novelón del siglo XX, vale. (Aunque ya se sabe, sobre gustos…) Pero me pareció una buena idea hacerla protagonista de este día por dos razones.

La primera, es que el protagonista de este libro para todo lo que esté haciendo a las seis de la tarde de cada día (Aunque esté luchando en una guerra postapocalíptica) para leerle este cuento a su hijo. Y es que no conozco otra manera mejor que compartir tardes llenas de historias para fomentar el hábito lector que tanto nos preocupa y para el que tan poco tiempo tenemos.

Y la segunda es que Terry Prattchett y su mundodisco se merecen que se les haga un sitio en cualquier parte. Y esta razón va dirigida al público adulto. ¿Qué no sabes que es el mundodisco? ¿Una tortuga gigante, cuatro elefantes? ¿De verdad que no te suenan de nada? Pues pasa una tarde diferente desternillándote de risa frente a un libro. Deja a los clásicos para mañana (que también merecen algo de tu tiempo) y disfruta hoy del placer de reir, que nos hace falta. ¡Feliz día del libro a todos!

PD. Puedes escoger casi cualquier libro de esta saga para empezar, pero  si eres de los que necesitas organización ante todo, aquí te dejo una guía de lectura de estos libros realizada por la fancueva.

Guia-de-Orden-de-Lectura-del-Mundodisco-ES-2-22

 

Pss pss: Los cupcakes, de fresa con buttercream de vainilla

Anuncios

Cupcakes “Moby dick”

1367755630103

Lo que la distinguía de otras ballenas no era tanto su volumen, sino más bien su frente peculiar, blanca como la nieve y arrugada, y una alta joroba piramidal y blanca. Esas eran sus características más salientes, las señales por las cuales, aun en los mares sin límites y sin cartografiar, revelaba a gran distancia y a quienes la conocían, su identidad. El resto del cuerpo estaba tan rayado y manchado y lleno de lunares de tonalidad de mortaja, que, en último término, había ganado el apelativo que la distinguía: “ballena blanca”, un nombre, en verdad, justificado literalmente por su vívido aspecto cuando se le veía deslizándose en pleno mediodía a través de un mar azul profundo, dejando una estela lechosa de espuma como crema, toda rayada de brillos dorados.Pero no era propiamente su desacostumbrada magnitud, ni su notable tonalidad, ni aun su deformada mandíbula inferior, lo que tanto terror natural producía en el ballenero; era su malicia inteligente y sin ejemplo, que, de acuerdo con relatos precisos, había mostrado una y otra vez durante sus ataques. Más que todo, sus retiradas traicioneras producían una confusión que superaba a cualquier otra cosa. Porque, mientras nadaba ante sus entusiasmados perseguidores con todos los síntomas de alarma, más de una vez se le había visto volverse de pronto y, cargado sobre ellos, desfondar el bote haciéndolo astillas, u obligarlos, llenos de consternación, a retornar a sus buques.

Herman Melville

Cupcakes “La princesa prometida”

Como desees.

– William Goldman

A veces, se dice todo con pocas palabras, al final comprendió Buttercup. 😉

Los cupcakes, de café con buttercream de vainilla al estilo de la Primrose bakery. ¡Saben a mañana brillante!