Tarta “El retrato de Dorian Gray”

 

 

Él reflexionó un momento.

-¿Puede usted recordar algún gran error que haya cometido en sus primeros días, duquesa? -preguntó, mirándola por encima de la mesa.

-Me temo que un gran número -exclamó ella.

-Pues cométalos de nuevo -dijo él gravemente-. Para volver a ser joven no tiene más que repetir sus locuras.

-Deliciosa teoría -exclamó ella-. Tengo que ponerla en práctica.

-Peligrosa teoría -declaró sir Tomás entre dientes.

Lady Ágata movió la cabeza, pero no pudo por menos de sonreír. Mister Erskine escuchaba:

-Sí -continuó-, este es uno de los grandes secretos de la vida. Hoy en día, la mayoría de la gente muere de una especie de rastrero sentido común, descubriendo, cuando es ya demasiado tarde, que lo único que uno nunca deplora son sus propios errores.

 

Oscar Wilde

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Galletas “Wicked”

La niña es verde –susurró Nana confidencialmente-. Quizá no lo hayas notado, atraída por su calidez y su encanto. Sabemos muy bien que la buena gente de Rush Margins jamás se fijaría en un detalle como ése. Pero como es verde, la niña es tímida. Mírala. Parece una tortuguita asustada en primavera. Necesitamos sacarla al exterior y alegrarle la vida, pero no sabemos cómo hacerlo.

Gregory Maguire

Aprovechando la cercanía de Halloween, decidí hacer estas galletas. Y aunque por supuesto, el Mago de Oz fue la historia de mi infancia, Idina Menzel volcó la balanza a favor de Wicked. Para los que no sepan de lo que hablo, aquí va una muestra. Y para los que lo sepan, siempre es un placer escuchar a Elpheba. ¿No?

http://www.youtube.com/watch?v=ejGLmx7ZH0c&feature=related

Cupcakes “La feria de las vanidades”

 

 Cupcakes  “La feria de las vanidades”

Siempre hubo clases. Siempre hubo ricos y pobres, dice el opulento mientras saborea copas de buen vino sin acordarse de enviar al pobre Lázaro las migajas que caen de su mesa. Tiene razón, pero lo que no me explico es que la lotería de la vida conceda a unos ricas y lujosas telas, y a otros, andrajos y el calor de algún perro como único abrigo.

William Thackeray

Los cupcakes, de champagne con buttercream de limón.

Tarta “De la Tierra a la Luna”

 

 

Si alguien mirara con una vista infinitamente penetrante y colocado en este centro desconocido a cuyo alrededor gravita el mundo, habría visto en la época caótica del Universo miríadas de átomos que poblaban el espacio. Pero poco a poco, pasando siglos y siglos, se produjo una variación, manifestándose una ley de atracción, a la cual se subordinaron los átomos hasta entonces errantes. Aquellos átomos se combinaron químicamente según sus afinidades, se hicieron moléculas y formaron esas acumulaciones nebulosas de que están habitadas las profundidades del espacio.
Animó luego aquellas acumulaciones un movimiento de rotación alrededor de su punto central. Aquel centro formado de moléculas vagas, empezó a girar alrededor de sí mismo, condensándose progresivamente. Además, siguiendo leyes de mecánica inmutables, a medida que por la condensación disminuía su volumen, su movimiento de rotación se aceleró, de lo que resultó una estrella principal, centro de las acumulaciones nebulosas.
Mirando atentamente, el observador hubiera visto entonces las demás moléculas de la acumulación conducirse como la estrella central, condensarse de la misma manera por un movimiento de rotación bajo forma de innumerables estrellas. La nebulosa estaba formada. Los astrónomos cuentan actualmente cerca de 5.000 nebulosas.
Hay una entre ellas que los hombres han llamado la Vía Láctea, la cual contiene dieciocho millones de estrellas, siendo cada estrella el centro de un mundo solar.
Si el observador hubiese entonces examinado especialmente entre aquellos dieciocho millones de astros, uno de los más modestos y menos brillantes, una estrella de cuarto orden, la que llamamos orgullosamente el Sol, todos los fenómenos a que se debe la formación del Universo se hubieran realizado sucesivamente a su vista

Julio Verne