Cupcakes “El gran Gatsby”

A lo largo de las noches del verano llegaba la música desde la casa de mi vecino. Por sus jardines azules se paseaban hombres y mujeres cual chapolas, en medio de susurros, champaña y estrellas. En las tardes, cuando la marea estaba alta, yo veía a sus huéspedes zambullirse en el agua desde la torre de su plataforma flotante, o tomar el sol en la arena caliente de su playa, mientras sus dos botes de motor cortaban las aguas del estuario, arrastrando los deslizadores sobre cataratas de espuma. En los fines de semana, su Rolls Royce se convertía en ómnibus para traer y llevar grupos de la ciudad entre las nueve de la mañana y hasta mucho después de la media noche, mientras su camioneta correteaba corno un vivaz insecto amarillo al encuentro de todos los trenes. Y los lunes, ocho sirvientes, incluyendo al jardinero adicional, trabajaban el día entero con escobas y trapeadoras, martillos y tijeras de jardinería, en la reparación de los destrozos de la noche anterior.

Francis Scott Fitzgerald

  • O cupcakes de piña colada.
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